Persiguiendo el cielo de Kansas vaquero y su BBQ: Aventura inesperada por Wichita y más allá
- Herson Guerrero

- 16 dic 2025
- 13 Min. de lectura
Desde safaris con bisontes hasta noches BBQ con vaqueros y paseos con sand-buggy, aquí están los momentos mas memorables de mi paseo por Kansas.
Kansas suele pasar desapercibido para muchos viajeros que buscan experiencias únicas en el corazón de Estados Unidos. Sin embargo, este destino subestimado me sorprendió en cada parada, combinando aventura rústica, sabores intensos y una belleza natural impresionante que le dio un extra kick a mi viaje de medios con TBEX. Comenzando en Wichita, descubrí una cara de Kansas que va mucho más allá de las llanuras y el trigo. Desde un safari de bisontes, hasta recorrer dunas ondulantes en buggies de arena, y terminar el día disfrutando de un BBQ al estilo vaquero mientras el sol se escondía en el horizonte, cada experiencia dejó huella.
Aquí les comparto un recorrido más detallado por mis momentos favoritos en Wichita y más allá, esos que hicieron de este viaje algo verdaderamente inolvidable.

Las mejores experiencias en Kansas, de Wichita a Dodge City:

Calma, reflexión y naturaleza entre gigantes: un encuentro sereno con una manada de bisontes
Temprano en la mañana, nuestro grupo se subió a la parte trasera de un camión antiguo justo cuando una neblina suave comenzaba a cubrir la pradera de Kansas, en Sandsage. El aire estaba fresco, el cielo apenas despertaba y el paisaje se sentía en pausa, como conteniendo la respiración. Mientras avanzábamos lentamente por los campos, una manada de bisontes apareció entre la bruma: enorme, tranquila y majestuosa. Verlos moverse en silencio, con solo el sonido del motor del camión acompañándonos, se sintió como entrar en una postal viva del Medio Oeste estadounidense. Fue uno de esos momentos en los que dejas de hablar, bajas la cámara y simplemente sientes el lugar. De esos instantes que te recuerdan por qué viajar importa y cómo, a veces, el mundo te sorprende de las formas más simples y hermosas.
Hay algo profundamente intimo en observar una manada de bisontes desplazarse junta por una pradera silenciosa. La experiencia no fue rápida ni ruidosa, al contrario, fue calmada, casi meditativa. Los campos brillaban bajo el sol y los bisontes caminaban libres, completamente en paz dentro de su propio mundo. Poder observarlos de cerca se sintió como un privilegio. Sin prisa. Sin horarios. Solo la naturaleza haciendo lo que mejor sabe hacer. Para quienes buscan ese tipo de slow travel, este safari de bisontes es un recordatorio de que el Medio Oeste guarda un lado salvaje y hermoso del que se habla muy poco. No dejen de visitar Sandsage Bison Range & Wildlife.

BBQ vaquero: donde la tradición se encuentra con el sabor
Ningún viaje a Kansas estaría completo sin probar un auténtico BBQ vaquero. Visitamos un rancho a las afueras de Wichita donde la carne se cocina lentamente sobre madera de mezquite, logrando ese sabor ahumado y tierno que se queda contigo. El ambiente era relajado y genuino, con vaqueros compartiendo historias y risas alrededor del fuego que encendimos junto a nuestra yurta en Jetmore, Kansas.
Nos sentamos a escuchar a rancheros curtidos recitar poemas vaqueros y contar historias de campos abiertos, largas cabalgatas y una forma de vida que todavía late fuerte en esta región. Con una taza de café negro vaquero calentándome las manos, y ese aroma mezclándose con el polvo y la fogata, todo el momento se sentía sacado de una película del Oeste. Y entonces llegó el plato estrella: un tomahawk steak de 30 onzas, chisporroteando bajo una generosa porción de cowboy butter, ahumado, intenso y derritiéndose en cada bocado. Rústico, lleno de sabor y simplemente perfecto. Entre las historias, el café y ese steak inolvidable, la experiencia nos regaló (literal y figurativamente) un pedazo de la orgullosa herencia vaquera de Kansas.
El menú también incluía costillas, brisket y salchichas, todos sazonados con una mezcla secreta de especias pasada de generación en generación. El brisket se deshacía en la boca y las costillas lograban ese balance perfecto entre lo ahumado y lo dulce. Sin duda, este lugar está entre los mejores spots de BBQ de la región, aunque quede fuera de la ruta turística tradicional. Pero lo que realmente elevó la experiencia fue la compañía. Compartir la mesa con locales que viven el estilo de vida vaquero me dio una apreciación mucho más profunda por la cultura y la historia detrás de cada plato.
Porque al final, la comida no es solo sabor; también es conexión.

Paseos en Sand Buggy: adrenalina en el corazón de Kansas
Kansas quizás no sea el primer destino que viene a la mente cuando piensas en aventuras en sand buggy, pero las dunas de arena en Syracuse son un verdadero paraíso para los amantes de la adrenalina. Me subí a un Polaris y salí disparado entre las enormes montañas de arena que este lugar tiene para ofrecer. La sensación del viento golpeándote el rostro y el crujir de la arena bajo las ruedas me sacó escalofríos… de los buenos. El terreno era retante pero divertidísimo, con subidas y bajadas que pusieron a prueba mis habilidades al volante. El buggy era fácil de manejar, y la charla de seguridad previa me dio la confianza necesaria para disfrutar la experiencia al máximo.
Esta actividad es perfecta para viajeros que quieren añadirle un toque de emoción a su ruta. Y sí, sigue siendo surreal pensar que Kansas tenga dunas para empezar. Si te interesa, la experiencia también incluye guías que ofrecen recorridos hacia miradores escénicos y áreas para picnic, convirtiéndola fácilmente en una aventura de día completo.
Hay algo silenciosamente emocionante en descubrir un Kansas del que casi nadie habla. Conducir el Polaris entre las dunas se sintió como encontrar un secreto: abierto, bañado por el sol y eternamente invitante. Las dunas se desplegaban frente a mí como olas y, con cada presión al acelerador, el mundo exterior desaparecía. Sin horarios. Sin ruido. Solo arena, cielo y el constante murmullo de la aventura.

Persiguiendo atardeceres impresionantes: cielos de Kansas como ningún otro
Uno de los momentos más inolvidables del viaje fue ver los atardeceres sobre las llanuras de Kansas, en Horse Thief Reservoir. El cielo abierto se convierte en un lienzo vivo donde los colores cambian de amarillos dorados a púrpuras profundos y rojos intensos. Aquí, los atardeceres se sienten más amplios, más infinitos. La combinación de terreno plano y nubes dispersas crea un espectáculo de luz dramático que enamora tanto a fotógrafos como a amantes de la naturaleza. Me aseguré de quedarme hasta el final, mientras a lo lejos se acercaban nubes de tormenta, avanzando lentamente hacia nosotros una escena simplemente majestuosa. Estos cielos son un recordatorio de la belleza sencilla del Medio Oeste, tantas veces ignorada por quienes persiguen solo playas o montañas.
Más tarde esa noche, me encontré resguardado dentro de una yurta mientras una tormenta eléctrica cruzaba la pradera de esas amplias y teatrales que parecen sacadas de una película. El viento rodeaba las paredes de lona, haciéndolas respirar y moverse, mientras el trueno retumbaba a lo lejos como un tambor profundo sobre la tierra abierta. Cada relámpago iluminaba el interior por un segundo, recordándome lo cerca que estaba de los elementos. Para mí, esto fue un plus: amo la lluvia y los truenos.
Como viajero, fue uno de esos momentos que no se planifican y que terminan siendo los más memorables. Había algo profundamente reconfortante en quedarme quieto, escuchando la tormenta pasar, sintiéndome protegido y expuesto a la vez. La yurta no aislaba la naturaleza ya que me permitía vivirla de forma íntima y segura, con internet de alta velocidad y un juego de los Chicago Bulls, los mismos que veía cuando era adolescente. Para la mañana, la tormenta ya se había ido, dejando cielos tranquilos y esa satisfacción silenciosa de haber dormido una noche que se sintió inmensa, poderosa e inolvidable.

Magia de cerca en Kansas: por qué Tanganyika Wildlife Park es la experiencia familiar más inolvidable del estado
Tanganyika Wildlife Park es uno de esos lugares que te cambian las expectativas desde el primer momento. ¿Quién pensaría que, a las afueras de Wichita, existe un espacio que se ha convertido en el destino familiar más celebrado de Kansas? Basta entrar para entender por qué. Aquí todo gira en torno a conectar con la vida silvestre, no observar animales desde lejos, sino vivir el momento de forma cercana, personal y verdaderamente memorable.
Una de las primeras experiencias que te atrapa es la plataforma para alimentar jirafas. De repente estás a la misma altura de estos gigantes gentiles, mientras se inclinan con sus largas lenguas azuladas para tomar la comida directamente de tu mano. Es una escena que detiene a padres, niños y hasta a viajeros experimentados. Luego viene el encuentro con los rinocerontes, donde estás lo suficientemente cerca como para sentir su tamaño y presencia algo que la mayoría solo ve en documentales. Alimentar a un rinoceronte es surreal: poderoso, calmado y absolutamente inolvidable.
La experiencia con pingüinos añadió otra dosis de alegría: caminar junto a estas aves curiosas y expresivas te permite asomarte a su mundo de una manera única. Confieso que entré en pánico cuando mi celular se quedó sin espacio y mis Meta Ray-Ban se quedaron sin batería, pero el equipo fue tan atento que tomó fotos por mí y luego me las envió. Detalles así hacen toda la diferencia.
Cuando me di cuenta, el día había pasado volando. Todo fluye con naturalidad: es fácil, inversivo y lleno de momentos que se quedan contigo mucho después de salir del parque. Tanganyika no es solo otra atracción familiar; es un lugar donde la conexión se convierte en el verdadero protagonista del viaje.

Wichita: la capital "underdog" del BBQ en Kansas
Kansas lleva tiempo siendo un peso pesado en el mundo del barbecue, pero es en Wichita donde la escena se vuelve más audaz, creativa y llena de personalidad. Esta ciudad se defiende con smokehouses que ofrecen sabores tan potentes que fácilmente te hacen cambiar la ruta completa de tu viaje. Desde salsas memorables hasta costillas que se desprenden del hueso, aquí vienes a comer en serio.
Arranqué fuerte en Bite Me BBQ, un clásico de Wichita y de esos lugares donde el smoker empieza a trabajar antes de que salga el sol. Sus costillas, brisket y burnt ends llevan ese sello de humo lento y profundo por el que Kansas es conocido, y el prime rib de los fines de semana tiene su propio club de fanáticos. Es un lugar sin pretensiones, muy local, donde el plato habla más alto que cualquier branding.
Luego está Station 8 BBQ, mi parada obligatoria personal en la ciudad. Un antiguo cuartel de bomberos convertido en santuario del humo, se ha ganado su lugar como uno de los destinos gastronómicos más comentados de Wichita (y con toda razón). La estrella del menú es The Yeti, un platter de $100 que es básicamente un reto culinario: brisket, costillas, pulled pork, pollo, salchichas y una alineación de sides tan generosa que alimenta fácilmente a un pequeño equipo de rescate. Es exagerado, es over-the-top y, sin duda, una de las experiencias de BBQ más memorables de todo el estado.
BONO: mi pana Jaycation lo documentó todo en un video de YouTube.
Pero la verdadera magia del BBQ en Wichita es lo profundo que llega. Cada barrio parece tener un smoker encendido, cada restaurante tiene su propio método y cada "pitmaster" está convencido de que el suyo es el correcto. Wichita no está persiguiendo el spotlight nacional; simplemente hace BBQ para la gente que de verdad ama comerlo. Y por eso mismo es tan bueno.

Donde Wichita se reúne: picnics al atardecer y el ritual nocturno de fuego en Keeper of the Plains
Hay algo especial en el parque que rodea el Keeper of the Plains, una calma sin prisa, casi mágica, que se apodera de Wichita cada tarde. A medida que el sol se esconde detrás del skyline, las familias se acomodan sobre mantas de picnic, los niños corren entre los árboles y la música de bandas locales flota suavemente sobre el río. Es ese tipo de lugar que se siente natural, como si toda la ciudad hubiera decidido al mismo tiempo: “aquí es donde venimos a bajar revoluciones.”
A lo largo del río, la gente pasea en bicicleta, en scooter o simplemente camina por los senderos que llevan hasta la icónica escultura. Otros alquilan kayaks o paddleboards y se dejan llevar por el río Arkansas, disfrutando de las vistas de los puentes y los reflejos del skyline en el agua. Todo se siente tranquilo, cálido, con ese encanto del Medio Oeste que no necesita exagerar para impresionar.
Y entonces cae la noche, y el ambiente cambia para mejor. A medida que el cielo se oscurece, las personas se van acercando naturalmente al Ring of Fire, esperando el momento en que cobre vida. Cuando las llamas se encienden alrededor de la base del Keeper of the Plains, todo se detiene por unos segundos. Hay silencio. Es hermoso, dramático y, curiosamente, íntimo a pesar de la cantidad de gente. El resplandor se refleja en el agua, las cámaras se levantan, las parejas se acercan un poco más y las familias simplemente disfrutan el momento juntas.
Cuando el fuego se apaga, la noche se siente completa, como si acabaras de participar en un pequeño ritual que Wichita aprecia profundamente. Y honestamente, es una de las mejores maneras de pasar una tarde aquí. Un día que empieza lento y termina envuelto en luz y fuego junto al río… es el latido de la ciudad resumido en un solo instante. Como bonus, incluso fuimos invitados a un light show junto al río, con temática de películas y fue simplemente espectacular.

La catedral desértica escondida de Kansas: explorando la belleza surreal de Little Jerusalem
El momento en que llegas por primera vez a Little Jerusalem Badlands State Park, el cerebro se detiene un segundo, tratando de entender lo que está viendo. En medio del silencio del oeste de Kansas hay una región que muchos imaginan como llanuras infinitas que se levantan de repente estas formaciones blancas de tiza, altas y dramáticas, como si hubieran sido colocadas ahí desde otro planeta. Es impactante, surreal y, honestamente, uno de los paisajes más inesperados de todo el Medio Oeste. Por momentos, me recordó a la serie de HBO Westworld.
Estas formaciones son antiguos restos de un fondo marino, esculpidos durante millones de años por el viento y el agua, creando cañones, acantilados y estructuras que parecen catedrales naturales. Caminar por sus senderos se siente como recorrer una galería de esculturas al aire libre, donde cada curva revela bordes más afilados, cortes más profundos y formas tan precisas que parecen irreales. La tiza brilla bajo el sol, cambia de tono según la luz y, al atardecer, se transforma en un laberinto dorado, literalmente un sueño absoluto para fotógrafos.
Pero lo que hace a Little Jerusalem realmente especial no es solo lo visual. Es el silencio.La quietud.Esa sensación de estar parado en un lugar casi intacto, donde el horizonte se extiende sin fin y el único sonido es el viento rozando la roca. Es una paz poco común, profunda, casi espiritual. Ya sea caminando por el rim trail, disfrutando del mirador o simplemente sentado en silencio viendo cómo las formaciones capturan la última luz del día, este lugar te regala una calma que no sabías que necesitabas.
Extraño, hermoso y absolutamente digno del desvío, Little Jerusalem es una joya escondida de Kansas al igual que una obra maestra tallada por el tiempo.

De Puerto Rico a las Grandes Ligas: un día VIP en Equity Bank Park que se sintió como en casa
Visitar Equity Bank Park, hogar de los Wichita Wind Surge, fue como entrar de lleno en el sueño de cualquier fanático del béisbol. No fuimos simples espectadores; nos trataron como parte del equipo. Desde recibir jerseys personalizados, caminar por el túnel de los jugadores y pisar ese terreno de juego perfectamente cuidado y bañado por el sol, cada momento venía cargado con esa sensación eléctrica de “¿esto está pasando de verdad?”. Escuchar mi nombre anunciado antes de pararme en el plato es de esas emociones que se quedan contigo para siempre. Y como puertorriqueño, estar en un estadio y pensar en leyendas como Carlos Beltrán, Vic Power Pellot, Jorge López, Orlando Cepeda y Fernando Cruz le añadió una capa extra de orgullo a toda la experiencia.
Parado allí, bate en mano, sentí una ola silenciosa de emoción. De alguna forma, estaba celebrando a mi abuelo, quien jugó béisbol en su juventud y vivió el deporte con pasión toda su vida. Se sintió como honrarlo, llevarlo conmigo a ese terreno y compartir un juego que conecta generaciones. Fue uno de esos momentos íntimos que el béisbol sabe regalar, incluso en medio de un estadio lleno.
Y como si el día no pudiera mejorar más, conocimos a la alcaldesa de Wichita, Lily Wu, en el mismo estadio. Fue uno de esos momentos de viaje que no se planifican: una noche divertida de béisbol que de repente se convierte en una conversación real sobre el futuro de una ciudad. Entre las luces, los aplausos y el olor a comida del parque, hablamos sobre todo lo que está impulsando para Wichita y hacia dónde quiere llevarla. Habló del lado práctico que verdaderamente impacta la vida diaria: los retos del presupuesto, la seguridad pública y la importancia de que los residentes se sientan escuchados, con un enfoque claro en la transparencia del gobierno local.
Fue béisbol, fue orgullo boricua, fue memoria familiar… y también fue una mirada honesta a una ciudad que sigue evolucionando. Un día VIP que, inesperadamente, se sintió como en casa.

Donde las historias cobran vida: el viaje de un cinéfilo y amante de los libros por el Yellow Brick Road
Recorrer este camino amarillo fue como darle el volante a mi niño interior por un rato. En el lugar que ayudó a inspirar El Mago de Oz, entramos de lleno al mundo de Dorothy: su casa icónica, exhibiciones llenas de encanto y esos pequeños detalles que te sacan una sonrisa antes de que te des cuenta. Con el reciente resurgir de los clásicos del cine y la nostalgia en la cultura pop, caminar por estos espacios se sintió totalmente on point, como entrar al set de una película querida que el mundo está redescubriendo una vez más.
Y no es solo para cinéfilos. Cualquier amante de la literatura, de las historias atemporales y de sus orígenes, va a encontrar magia aquí. Cada paso sobre los ladrillos amarillos me recordó que la aventura no siempre requiere pasaporte; a veces solo te pide creer un poquito en la maravilla. Kansas nos envolvió con cielos abiertos, gente amable y esa sensación de que en cualquier momento podrías encontrarte al Espantapájaros o a Toto doblando la esquina.
Divertido, ligero y sorprendentemente inspirador, este recorrido es una parada obligatoria para quienes aman las historias, ya sea en las páginas de un libro o en la pantalla grande.

Reflexiones finales sobre explorar Kansas
Mi recorrido por Wichita y sus alrededores me mostró una cara de Kansas que muchos pasan por alto. Desde la fuerza cultural de un safari de bisontes y el sabor intenso del BBQ vaquero, hasta la adrenalina de los sand buggies y la calma profunda de atardeceres inolvidables, este destino subestimado ofrece una mezcla poderosa para viajeros que buscan autenticidad, conexión y aventura.
Si estás planificando un viaje, atrévete a salirte de la ruta turística tradicional. Descubre restaurantes locales con carácter propio, conversa con personas que todavía viven el espíritu vaquero y lánzate a experiencias al aire libre que te sacan de la rutina. Kansas sorprende con su sencillez, su profundidad y esa magia inesperada que solo encuentras cuando viajas con la mente abierta.


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